domingo, 29 de enero de 2012

26/01/12

Lugar: Tren Roca.
Hora: 19:15


Comenzó desde esa mirada e inmediatamente a través de ella me comunicó la seguridad que sentía de ser quien era y el desprecio que yo le producía y aún más por haberse detenido a mirarme.
Luego de mi primera mirada sentí la necesidad de profundizar más en él e inmediatamente comencé a investigar por debajo de aquellos ojos. Tan perfecto y tan seguro en su mundo, su traje denotaba su condición en aquél escalafón de la sociedad, su pelo era rubio, perfectamente ordenado y pulcro que contrastaba con sus intensos ojos azules, sus manos en perfectas condiciones que describían su vida cómoda y sin esfuerzos. Allí me detuve nuevamente, en sus manos que sostenían un libro que observe y reconocí como Estudio en escarlata de Arthur Conan Doyle, el cual es uno de los autores que más estimo. ¿Acaso ese era el único puente que existía entre nosotros dos y que ahora se alzaba frente a nosotros? Y mientras esta pregunta rebotaba en mi mente su mirada se alzaba nuevamente para contemplarme pero en ese momento sólo mostraba su ceño fruncido reprobando la idea de que yo lo estuviera observando con tanto detenimiento y sin reparo alguno. ¿qué le desagradaría más? ¿Mis ropas? ¿Mi desprolijidad? ¿Mi exhalación de libertad? O quizá lo que en realidad odiaba en aquél momento era que estuviera usando aquél método deductivo del cual el personaje de su libro era un experto y que ahora yo estaba usando con él para deconstruirlo completamente.
Mis conjeturas continuaron hasta llego el momento en que debí abandonar el tren para dirigirme a mi destino. Allí nos dirigimos por última vez una mirada, aún con más desconcierto y repugnancia... El puente, ahora, se derrumbaba.



Maga.

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