viernes, 30 de diciembre de 2011

Expansión de la finitud

Toco la superficie con la punta de mi dedo, ¿Qué siento? Dependiendo de esa sensación puedo tomar dos caminos:
1. Seguir introduciendo mi pie en aquel agua
2. Retroceder.
Tomo el camino 1. Sigo sumergiéndome, la sensación es incomoda pero quiero ver que hay allí abajo, mis extremidades inferiores ya se encuentran sumergidas, pero aún puedo ver la superficie y sentirme un poco acá y un poco allá. Nuevamente tengo que tomar una decisión pero no estoy segura... He estado tantos años en la superficie, completamente segura con otros como yo ¿Por qué me sumergiría en lo desconocido? Sin embargo hace ya un par de años que no me siento segura aquí. Debo adentrarme en lo desconocido, lo sé porque hace ya tiempo que miro este lago pensando como sería la forma más segura de entrar en el.  No, no hay forma segura. Todo lo que me espera jamás será seguro pero debo hacerlo porque ya no pertenezco aquí...






Me he sumergido, la superficie ya no existe, o más bien si pero ya no es parte de mi. El sol se filtra descomponiéndose sobre aquellas formas que recién estoy entendiendo, recorro asimilando cada dato que me permitirá construirme luego que aquella entrada aquí me disolvió completamente.
Todo es nuevo, todo me lastima y a la vez me hace feliz. Encontrarme es difícil, y tampoco los encuentro. Debo aprehender todo desde la infinita nada. Infinitud de vivencia, circulo sin fin, apropiación de mi propia inexistencia.




Maga.

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