Estaba en el subsuelo de la lejanía de su alma, y sentía como cada uno de sus pequeños pedazos se iba desprendiendo, alejándose cada vez un poco más. Y allí estaba ella, saltando como si aquél salto pudiera alcanzar alguno de aquellos pedazos que cada vez se alejaban más y tomaban más vuelo. Aquellos pedazos la había abandonado y ahora se encontraba sola en aquél lugar. No era nada, ni tenía a nadie. Ya no la protegía absolutamente nada. ¿Qué haría? ¿Cómo podría salir de allí cuando hasta sus últimas fuerzas la había abandonado?
En medio de aquella oscuridad ella estaba totalmente perdida, pero si lograba que la luz entrara nuevamente la dejaría ciega. La dejaría ciega como en aquella oportunidad y no podía volver a permitirlo. Aquella salida en la que algún momento creyó encontrar la libertad ya no existía...
Debería encontrar la salida sola, pero era demasiado difícil cuando ya ni ella creía en su propia existencia.
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