lunes, 28 de marzo de 2011

23/03/11

Ella tenía deseos de escribir, y no sabía con precisión sobre que, pero aquél deseo la consumía y ya no había excusa con que retenerlo. Así que tomo aquél cuaderno que abrió de par en par descubriendo líneas que desde hace tiempo esperaban ser leídas y no esperaban una aprobación sino más bien el ser recordadas y poder transmitir "algo" ¡Y no importaba qué fuera! Pero poder ser "algo" para alguien porque ya hasta su autora los había privado y alejado de su existencia. Y resulta ser que en esta ocasión "algo" transmitía "mucho" y ese "mucho" ahora era explicito debido a que estaba grabado en aquél papel el cual ella leía y ya no se encontraba perdido en la lejanía de sus pensamientos. Es como si una luz diáfana se hubiera atrevido a iluminarlo en medio de la oscuridad, y allí estaba expuesto ante ello. Podría cerrar los ojos pero aquella sensación persistiría y con sólo abrirlos nuevamente comprendería que seguía allí. "Mucho" seguía siendo "mucho" y "mucho" no sólo estaba en aquellas hojas sino también en sus pensamientos que al encontrarse con aquellas palabras había llegado a alcanzar su punto MÁXIMO. MUCHO-MAXIMO... EXTREMOS, extremos que pisaría para entender que no estaba olvidando, que seguía recordando, más bien que seguía en este presente con aquél pasado. ¿Y cuándo mucho volvería a ser nada? O quizá ella era la nada....

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